
Sobre la piel y desde abajo.
Complementos nunca singulares
En este norte tan escarpado
Dentro de los labios, fragmentos de fuego
al que empiezo a condenarme
Desde los filos, sabores de mujer en el espejo
acostumbra a llover con olor a romero.
Las manos por la selva de tu lengua
Tu figura, río de piedras y tijeras
Espalda contra espalda, cintura de ceniza y no me olvides
que abraza este papel con sus ojos en tormenta.
Al dorso de los párpados, relámpagos y volcanes.
No supiste retirar la espada
no quisiste matar la noche de tu voz.
Es tan difícil escalar mares de sal y madera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario